sábado, 7 de julio de 2007

Intervención en Instalación en el MAMBA. 9/5/07. Tiziano Fabris



“Mi primera escultura de Leopoldo Estol” mayo de 2007. Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Asociación Amigos del Museo de Arte Moderno".

“Cientos de envases quedan desperdigados por el piso, y nosotros al salir los pateamos sin querer, generando un extraño paisaje que se ve y se escucha”, (el folleto) “Se puede caminar entre las botellas y latas”, dijo el guardia del museo “si se mueven de lugar las latas mientras se camina, no importa, para eso están”


El público caminaba con cuidado, sin tocar los deschos en el piso.


Yo movi “los desechos”, pero no como dice el folleto, sino organizando un diseño.

Invite a ingresar a una chica al nuevo espacio: en el centro del círculo y triángulo que había construido, logré sacar una ultima foto...

y una mano se interpuso entre la escena y mi cámara “¡No se puede!”, exclamo la voz del guardia


  • ¿Porqué se intentó prohibir la documentación de la desorganización de la organización realizada con desechos ?
  • ¿Porqué los organizadores desarticularon eltriángulo y círculo apenas lo realicé?
  • Si no lo hubieran hecho el público lo hubiera modificado?
  • ¿Re-organizar la materia prima dispuesta como desecho desplaza: lo previsible, la autoría, o lo legitimado por la Institución?
... tales disyuntivas plantean la documentación fotográfica de mi intervención...

Tiziano Fabris

13 comentarios:

maria dijo...

Hola,
como estas?
Muy buena tu descripcion,
quizas el autor no sabe que prohiben las fotos,
o
la obra es
la intervencion de los espectadores en los deshechos de Estol,
la obra es esa libertad de intervenir,
pero sacar fotos no tiene nada que ver,
digo
saludos
Marìa

graciela dijo...

Me parece totalmente acertada la interpretación que das acerca de la recepcion de esta obra, y muy válidas tus preguntas.
La probibición de fotografiar evidencia una contradicción y lo relaciono con lo que ocurre por ej en malba con las esculturas transformables de ligya clark, que con el afán de conservarlas, no se pueden manipular. La institución para preservar la obra, la invalida, la deja sin sentido. En realidad lo que preserva es la recepción contemplativa y pretende hacer una obra aurática de la que no lo es. La institución se conserva a sí misma. Pienso que la contradición está en hacer entrar las obras no tradicionales al circuito tradicional ya que prácticamente no hay circuito alternativo para la circulación de obras que justamente se proponen romper con la recepción aurática.
saludos
Graciela

Tiziano Fabris dijo...

No creo sea lo mismo Graciela. Considero que una persona o institución puede disponer de su patrimonio como considere mas adecuado. En todo caso, si el autor de una obra considera de vital importancia que la exposición de la misma debe darse bajo condiciones especificas, este debiera tomar los recaudos contractuales en el momento de “venderla” o “donarla”, para que tales premisas se cumplan.
Personalmente, considero que el dueño de una obra puede hacer con ella lo que quiera (artista, coleccionista o institución). Pero la regla vale para todos, entonces toda “Institución” tiene mismo derecho de disponer de sus recursos, como yo los míos; y acá llegamos al punto Maria. Por supuesto que el Museo puede prohibirme sacar fotos en su ámbito, pero tiene la obligación previa de informarme, en el momento que me esta invitando a intervenir, (y en el mismo medio) que debo renunciar a todo derecho de propiedad de mi producción. Y eso no sucedió.

Marte dijo...

El arte moderno o vanguardista ya no existe. Si el autor pretendía que la obra en cuestión fuese de esta clase por su concepción o las pautas de recepción planteadas, lamentablemente olvido que la vanguardia murió fagocitada por el sistema artístico y resucitarla dentro de una institución tan oficial como un Museo de Arte Moderno no fue muy atinado tampoco. Estas actitudes no sólo son superfluas y fosilizadas sino que además pecan de ingenuidad en cuanto al poco conocimiento de la situación del arte actual. Es comparable a pintar como un impresionista, un cubista o lo que sea predicando que se está a la cabeza de las tendencias más novedosas. Por ello, participar de estos productos indolentes no hace más que reproducir esta equivocación o dudosa amnesia haciéndonos simples diletantes. Entonces ¿qué hacer? No contemplar arte de pseudovanguardia o de vanguardia muerta sería una solución utópica. Tal vez, sólo verlo como un residuo arqueológico o interactuar con él de un modo no deseado por la institución que lo alberga (fotografiarlo, tocarlo, modificarlo, romperlo) seria más auténtico para el enriquecimiento de la experiencia estética del observador de arte comprometido.
Martin

Tiziano Fabris dijo...

Martín, tu propuesta es tan ambiciosa, como mi creencia de que “mi percepción personal” es tan valiosa como “la percepción propuesta al público general por la Institución Arte”. Pero, como hacer para que miles de palabras “cubritivas” dejen ver la obra, o su ausencia? Encuentro útil, en vez de “entender” , “encontrar” alguna falla en "las instrucciones de uso de" la obra. Falla que se manifiesta como una brecha irreconciliable entre la cualidad estética de la Obra y la percepción propuesta por la Institución que detenta su poder. En el instante en el cual una chica entraba y salía de un triangulo dentro de un circulo, junto a la propuesta perceptiva dada (vagar por desechos caóticos de una fiesta electrónica) se desdibujaba el poder de la Institución de controlar la percepción de sus visitantes. Después de todo parece un buen motivo para prohibir una foto, que es, ni mas ni menos, un documento que muestra en el Sistema de Control Institucional del Arte, un instante de Fragilidad.

alla marchanta dijo...

Estoy de acuerdo con Martin en todo lo que dice... pero ojo! no creo que la propuesta de Estol esté pecando de ingenuidad. Al contrario, el tipo se está vistiendo de puro snobismo. ¿hay otra manera de llamarlo?

Yo creo que el problema radicó en una mala comunicación entre las autoridades del MAMBA y el artista.

Me imagino que Estol (luego de recolectar la basura de boliches como Pachá y Niceto, limpiar cada botella en su casa que debería oler a antro-a-las-seis-de-la-mañana y llevarlo en bolsas de residuo al museo) pretendía ejercer un acto transgresor, ponernos a prueba y desestabilizar al visitante que luego de ver la obra completa de un maestro como Noé podía preguntarse -legitimamente- qué estaba pasando allí.

A posteriori, y se trata de otra operación, vendría la posibilidad de modificar la obra. Casi podría asegurar que esta opción del proyecto no estaba en los planes de la Bucellato cuando lo apoyó.

Por eso, este problema que fue el pincipio de la discusión propuesta por Tiziano, es ni más ni menos que un problema típico, por otra parte, entre insitución y artista. (si no acuérdense de lo que pasó con el proyecto de Bola de Lodo de Rosa Chancho en el CCEBA).

Lo que quiero decir con esta exposición es que me parece más interesante preguntarse por las operaciones de esta "escultura", el lugar que ocupa este artista en el campo y el porqué de ese lugar, antes que si la Institución del Arte es conservadora o no.

Mariannn

Mariel Ballester dijo...

Me resulta muy divertido pensar acerca de estos temas que proponés. Desde mi desconocimiento del ámbito específico de la plástica, me animo a hacerme más preguntas... El artista que eligió desarrollar esta instalación ¿habrá pensado que su obra, ese “paisaje extraño” que emula los restos de una fiesta electrónica, tendría la única posibilidad de ser modificada a través del “caminar” y el consecuente movimiento de los desechos?, ¿habrá confiado en que la única interpretación de su obra sería la recreación de aquel espacio original? ¿El artista habrá tomado en cuenta que el espectador-activo de su obra podría no limitarse a la participación preconcebida de “sólo caminar y patear” y podría intervenir de otros modos, sentándose sobre los desechos, tocándolos, apartándolos, golpeándolos unos contra otros, arrojándolos,fotografiándolos...? ¿Qué sucedería con las intervenciones en esta instalación si para el espectador emulara las ausencias acerca de las que esos desechos abandonados “hablan”? ¿o si le remitiera a la música que ya no se escucha? ¿Gritos? ¿Se "puede" gritar allí? ¿O si remitiera a la representación en escala del tendal de mugre que producimos a nivel mundial? ¿Arte, descuido o basura? En la producción y puesta de una obra como ésta que pretende ser dinámica y móvil, parecería que el artista y “el Museo” configuraron para ese paisaje un espectador-interventor lineal y plano... Por otro lado, la libertad dentro del ámbito de la intervención en una instalación, creo, responde a la amplitud de posibilidades que brinda el arte, las instituciones culturales... ¡y las que nada amablemente ofrece el guardia de la sala! Aunque la síntesis de ese marco podría corporizarse en el contenido del folleto (intenciones del artista, datos biográficos, info sobre la obra, horarios, tal vez normativas del uso de la sala), aún así, para el espectador de una obra tan “cuidadosamente descuidada” que invita a la intervención y a la patada frontal ¿se necesitan “normas” para intervenirla? Creo que los parámetros del “uso de la libertad” del público que interviene en esta instalación –si bien en este caso parecen predeterminados por el artista- quedan regulados al azar del solitario criterio del público que interviene y de quienes detentan los cargos de control del “orden”. Y en este caso –lamentablemente- parece que es al guardia en quien se ha reducido (y a quien se le ha delegado) toda interpretación y voz autorizada acerca de “lo que es posible” dentro de ese ámbito, alguien que ni siquiera ha sido invitado a la muestra y que tal vez jamás hubiera asistido a la misma. Sin embargo, en el momento en que vos intervenís la obra, Tiziano, la obra resulta finalmente intervenida por el guardia!!! (¿y si le sacabas una foto al “guardia enojado en paisaje extraño”?) Se me ocurre que si alguien del público hubiera llevado y dejado allí otros desechos, como haber tirado papeles u otras botellas, el guardia hubiera vociferado que se ensuciaba la obra. Y pienso: la exclamación del guardia “¡No se puede!!” ¿habrá aportado a los ecos silenciosos de la fiesta electrónica ya finalizada un “ruido” que también intervino la obra...?
“Sé libre, toca los desechos todo lo que quieras, pero sólo caminando y con los pies, si es posible, calzados.”

Tiziano Fabris dijo...

Mariel tu reflexión devela un costado muy interesante… siguiendo tu lógica…
la chica, cuando entró y salió del circulo, dejó de ser público para convertirse en parte de la intervención, ante la mirada de una Institución Arte, que hizo su estruendosa aparición mediante los gritos del Guardia. De tal forma la Institución aparece y se ve como público, y tal vez eso sea lo prohibido.

Jimena Trombetta dijo...

Tiziano:
Estuve leyendo la nota que escribiste sobre la instalación en el Museo de Arte Moderno. Creo que son muy válidas tus preguntas. De hecho, estando en esa situación también hubiese intentado sacar fotos de lo que diseñaba. Pero es evidente, (y creo que en uno de los comentarios vos lo mencionás) que se pone en tela de juicio la institución como tal.
Yo no soy muy entendida en la parte de plástica, pero este tipo de instalaciones que buscan instaurarse en los museos, me dan la sensación que se llenan de contradicciones, no sólo por parte de la Institución (por que de última busca, justamente eso, institucionalizar todos los movimientos posibles con el fin de no romper su propio sistema) Si no de parte del artista, porque seguramente, haya aceptado todas las restricciones impuestas por la institución y en ese sentido esta restringiendo su propia obra. Si vos podés modificar el espacio pero no al punto de documentarlo, (que el modo sería a través de la fotografía), la libertad que tenés para modificar algo es totalmente efímera.
No se, me da la sensación de que hay un doble mensaje algo así como: esto no es aurático pero está en un Museo, o, esto se puede modificar pero no tanto como para reproducirlo. Habría como cierto miedo, si claro por la Institución, porque dejás a la vista la fragilidad, pero también cierto miedo por parte del artista que prefiere protergerse bajo la Institución y sus normas a ser transgredido él mismo. Porque la verdad no me parece que hoy en día, se pueda hablar que el artista intenta romper las estructuras normáticas de los museos. Creo que esto se ha dado vuelta. Hoy en día muchos buscan esa legitimidad.

Bueno creo que eso es lo que pienso básicamente, igual como no conozco demasiado sobre ese tema en particular, puede que parte de mi punto de vista esté errado.
Saludos
Jimena

Tiziano dijo...

Jime, tus preguntas son re-validas. Personalmente creo que el tema es re-complejo, especialmente por nuestro empecinamiento en aceptar jugar con reglas adulteradas. Lo que nos empuja caer en tal tentación, es el temor de quedarnos afuera... entonces cierto léxico “culto e intelectualmente correcto” aparece como contraseña para entrar. Pero es al revés Porque el poder de tales palabras solo beneficia a la Institución que las legalizò.
La Institución, por su carácter de Institución, se especializa en manipular términos cristalizados, los sabe inofensivos, entonces los mantiene “vigentes”, para utilizarlos como arma, o antídoto ante cualquier concepto posible nuevo y por ende desestabilizador.
Propongo empezar a considerar la posibilidad de correr el riesgo de salir de este “seguro” laberinto. Como, de otro modo dijo Martin, Mariann y Graciela… Un buen comienzo: percibir el carácter “histórico” de términos como “aura” o “emancipación del Arte”. Dejar los mismos para discutir los fantásticos escritos de Benjamín, Adorno y Horkheimer, saborearlos ubicados en su época, e intentar percibir tales conceptos en obras puntuales de Duchamp , Man Ray ... Manzoni… Manet... Y ante la obra hoy propuesta, ensayar el posible discernimiento de sus cualidades. Dado que la Institución viene inevitablemente pegada a la misma como una etiqueta, intentar despejar tanta fusión. Para reconocerle al Cesar lo que es del Cesar y a la obra su propio valor. Preguntas simples: Que me sugiere la obra? Que dice el texto explicativo? Que aporta, que oculta? Aunque más no sea para discernir si la obra nos ofrece una particular cualidad estética, o publicita la red de influencias del autor de la misma? En definitiva, arriesgarnos a percibir “efectos” sin traducción “legalizada”, o a pesar de ella. Quien dice, tal vez, a pesar de las amenazas “teóricas”, tal actitud termine favoreciendo tanto al desarrollo de una potencial producción, como a una mas profunda experiencia estética.

jmorini dijo...

Tiziano, creo que lo que planteas es valido. En cuanto a la obra, de quien es la misma luego que un tercero ha intervenido y modificado, creo que sigue siendo del que ideo esa obra, o sea, de quien originariamente coloco los materiales para la intervencion. Es la obra madre la que invita a intervenir, modificar, rearmar, desconstruir, etc... lo que reafirma que a pesar de todo esto, la obra sigue siendo la misma. Es el cambio y modificacion en si misma parte de la obra.
En cuanto a sacar o no fotografia, creo que limita y contravierte la idea de intervencion. En realidad anula la esencia misma de la obra.
Quizas el error consiste en presentar obras no tradicionales enm instituciones tradicionales con conceptos rigidos respecto a obra y preservacion. En realidad, el artista, realizo esta obra para ser preservada en su forma original? NO. Cual es el limite intervencionista de los que visitan y participan de la obra? Deberia existir pautas de conducta dadas por el artista, para intervenir en cada obra? Y si la intervencion debe ser libre, podria hacer una fogata de la misma? Se que suena extremo, pero porque no preguntarcelo.
No voy a cuestionar la validez o no de la obra o si es postvanguardista, snob, o lo que sea. Supongo que el que expone corre riesgos y ser caratulado es uno.
Sugiero que los artistas deben saber a quien entregan sus obras, cuales son las normas que se manejan en las instituciones y asi decidir si es acorde o no mostrarlas en ese medio.

nuevosaires_23 dijo...

Tiziano:Leí que escribiste al comienzo: Una gran sala de Museo donde en el piso había botellas de "agua mineral y latas de energizante" desperdigadas en fotma caótica. Creo que la obra del artista Primo se concluye con el suceso del que vos, la chica y el guardia, fueron parte y arte, en una metamorfosis de su propuesta. Mabel(28/10/2010)

nuevosaires_23 dijo...

Agrego:es para mi manifiesta la "Triangularidad". Partiendo de de la propuesta del autor Primo, a través de la incursión, o desde lo Inconsciente Colectivo, ya que siempre es "caos",un caos que mueve y reordena Estructuras, seas quien propone, participe o tácito filogenético. Y creo, sigue cumpliendo lo que, supongo, quiso disparar el que puso la primer botella, la primer lata, y la inició. Mabel-30/10/2010.